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martes, 14 de junio de 2011

Córdoba, Mayo y su cuaresma estival

Miércoles, 25 de Mayo de 2011

Si en el cristianismo el carnaval precede a la cuaresma, en Córdoba, el mes de Mayo antecede al verano. Me explico, es tanto y tan constante el calor allí durante los meses de estío, que la ciudad, como si de una despedida transitoria de la vida se tratase antes de transformarse en un lugar fantasma durante "el largo y cálido verano”,  lo da “todo” en este mes: Cruces, Patios, Cata, Feria…Cada semana hay una fiesta, cada semana ES una fiesta con toda su explosión de colores, sabores, aromas…de VIDA en definitiva.

Esta madrugada, después de sortear unos cuantos cientos de mojones kilométricos y de otra índole, llegamos a la ciudad de los 5 califas. Por la mañana, el sol nos abrazó hasta abrasarnos. Fuimos al sorteo y después degustamos un delicioso y fresco salmorejo.

En cuanto a la corrida, era el día después de Madrid y eso se nota. Menor presión sí, mayor relax también. Parece que fue ayer cuando de vuelta a casa, después del festival de Córdoba en Marzo, cenábamos en La Mezquita de Guarromán con Ángel Luis Prados que acababa de cerrar con la empresa precisamente esta corrida para su torero, José Luis Moreno. Esta tarde fue el triunfador y todos nos alegramos muchísimo. Esperemos que le sirva…

Ya recogimos y nos duchamos. Ahora cenamos en Casa Rubio, en una bellísima azotea de la parte antigua de la ciudad, rodeados de geranios, velas y aroma a azahar. En una mesa cercana, Manzanares con su cuadrilla. Ellos torean mañana. Nosotros lo hicimos hoy. Próxima parada, Getafe. Antes, unos días de descanso.




miércoles, 6 de abril de 2011

Ángel Luis

Sábado, 26 de Marzo de 2011


La cara no es necesariamente el espejo del alma, pero sí es el mapa de una vida. En ella quedan escritas a sangre y fuego tus horas de sol y oscuridad, de angustias y esperas, de alegrías y tristezas, de amor y desamor, de humo y alcohol, de trasnoches y amaneceres…y, en el caso de un torero, cosidas en la piel, las huellas de su profesión.

A Ángel Luis no le han “dado” mucho los toros pero, cuando lo han hecho, lo han hecho “bien”. Hace 3 años uno le partió la cara, y de paso el lagrimal, en Santander. Y hace 2, en Linares, un sobrero de Torrehandilla le apartó para siempre de la profesión. Desde entonces, tuvo que readaptarse a la “vida normal” y replantearse su futuro. Y es así como, en pocos meses, por esas vueltas que da la vida, pasó de cortarse la coleta a apoderar a un torero.

Ángel Luis formaba parte, junto con Juan José Bellido “Chocolate”, de la espléndida pareja de banderilleros lidiadores que llevó Cayetano desde sus primeros pasos de novillero. Quiso la casualidad que, en el día en que se cumplían precisamente 6 años de la presentación del torero en Ronda, coincidiéramos con él en Córdoba. Nosotros toreando un festival y él “peleando” con la empresa para que entrara su torero, José Luis Moreno, en los carteles de su propia tierra. ¡Ay qué joderse! Finalmente lo consiguió.

De vuelta a Madrid después del festival, quedamos con él para cenar en La Mezquita, en Guarromán. Nos habló de su presente, de sus aspiraciones y de lo difícil que está la cosa para este tipo de buenos toreros de la parte media del escalafón. Luego, antes de despedirnos, sacó un pañuelo blanco de su bolsillo y se enjugó un ojo eternamente lloroso desde aquel día que un toro le partiera el lagrimal en Santander.

Afable, transparente, cálido, cercano, noble…su rostro duro, anguloso y jalonado de cicatrices, no le hace honor a su persona. Y es que la cara, no es necesariamente el espejo del alma…

De izquierda a derecha: Ángel Gómez, Roberto Gómez, Ángel Luis Prados y Fernando Pérez.