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miércoles, 6 de abril de 2011

Ángel Luis

Sábado, 26 de Marzo de 2011


La cara no es necesariamente el espejo del alma, pero sí es el mapa de una vida. En ella quedan escritas a sangre y fuego tus horas de sol y oscuridad, de angustias y esperas, de alegrías y tristezas, de amor y desamor, de humo y alcohol, de trasnoches y amaneceres…y, en el caso de un torero, cosidas en la piel, las huellas de su profesión.

A Ángel Luis no le han “dado” mucho los toros pero, cuando lo han hecho, lo han hecho “bien”. Hace 3 años uno le partió la cara, y de paso el lagrimal, en Santander. Y hace 2, en Linares, un sobrero de Torrehandilla le apartó para siempre de la profesión. Desde entonces, tuvo que readaptarse a la “vida normal” y replantearse su futuro. Y es así como, en pocos meses, por esas vueltas que da la vida, pasó de cortarse la coleta a apoderar a un torero.

Ángel Luis formaba parte, junto con Juan José Bellido “Chocolate”, de la espléndida pareja de banderilleros lidiadores que llevó Cayetano desde sus primeros pasos de novillero. Quiso la casualidad que, en el día en que se cumplían precisamente 6 años de la presentación del torero en Ronda, coincidiéramos con él en Córdoba. Nosotros toreando un festival y él “peleando” con la empresa para que entrara su torero, José Luis Moreno, en los carteles de su propia tierra. ¡Ay qué joderse! Finalmente lo consiguió.

De vuelta a Madrid después del festival, quedamos con él para cenar en La Mezquita, en Guarromán. Nos habló de su presente, de sus aspiraciones y de lo difícil que está la cosa para este tipo de buenos toreros de la parte media del escalafón. Luego, antes de despedirnos, sacó un pañuelo blanco de su bolsillo y se enjugó un ojo eternamente lloroso desde aquel día que un toro le partiera el lagrimal en Santander.

Afable, transparente, cálido, cercano, noble…su rostro duro, anguloso y jalonado de cicatrices, no le hace honor a su persona. Y es que la cara, no es necesariamente el espejo del alma…

De izquierda a derecha: Ángel Gómez, Roberto Gómez, Ángel Luis Prados y Fernando Pérez.