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sábado, 12 de junio de 2010

Manizales

Domingo, 10 de Enero de 2010

Manizales, fundada en 1849, es la capital del departamento de Caldas. Con cerca de 400.000 habitantes, y situada en la Cordillera Central, cerca del Nevado del Ruiz, en el Sudoeste del país, forma parte del eje cafetero colombiano.

Hasta aquí llegamos hace unos días para torear un festival, el pasado jueves, y una corrida de toros, hoy domingo. En medio, un tentadero, un tobillo inflamado, médicos, fisios, toreo de salón…y muchas horas de espera.

Esta mañana, Curro, Aitor y Carretero fueron al sorteo mientras Cayetano y yo nos quedamos en El Termales. Debido a la hora de la corrida y a la distancia a la ciudad, pronto comimos y pronto comenzó el torero a vestirse.

Gran ambiente en la plaza con lleno de No Hay Billetes. En el cartel, toros de Ernesto Gutiérrez para Ponce, Bolívar y Cayetano; que cortó una oreja a su segundo y no abrió la puerta grande por fallar a espadas con el malo primero.

Regresamos al hotel cuando ya hace rato que se ha puesto el sol. Ahora toca recoger y dejar todo listo. Mañana, a eso del mediodía, emprendemos el camino de regreso a casa. Pero antes, esta noche, iremos con el doctor Osorio y su familia a un club social cercano a ver una exhibición de grupos caribeños tocando calipsos, merengues y ballenatos...tan parecidos entre sí para ignorantes como nosotros y tan distintos para gente que lo ha mamado como ellos. En cualquier caso, todo un acontecimiento aquí.


Gran ambiente en la plaza de toros de Manizales para ver a Ponce, Bolívar y Cayetano. En primer término, el maestro Curro Vázquez.


En el "Termales" después de la corrida: Carretero, Aitor y yo con Rogelio Caballero, en el centro - patriarca de los mozos de espadass y ayudas colombianos -, su hijo Manolo, a la derecha, de rayas, y un amigo, de camisa clara a la izquierda de la imagen.

lunes, 31 de mayo de 2010

De ascenso de ríos y cantos rodados

Sábado, 9 de Enero de 2010

El torero es testarudo, cuando se le mete algo en la cabeza – no hay más que acordarse de su idea de ponerse a torear con 28 años – no para hasta que lo consigue. Y eso, en esta profesión, se cotiza al alza. Esta mañana, después de desayunar, Aitor y yo lo acompañamos a dar un paseo. Esta vez, ladera abajo dirección Manizales. Pronto dejamos el concurrido y asfaltado camino principal para perdernos por polvorientos senderos secundarios incrustados en la selva. Deambulamos sin rumbo, por el simple placer de caminar. Al llegar a un precario puente que salvaba un encajonado riachuelo, el torero se para, observa – la alborotada agua discurre entre enormes cantos rodados que ha ido arrastrando la corriente desde la parte alta de la montaña en época de lluvias – y maquina – se disparan mis alarmas -… “¿y si buscamos la forma de bajar y regresamos al hotel subiendo por el cauce?”…

Sobra decir que, media hora que estuvo buscando la manera de abrirse camino hasta el riachuelo por las verticales y espesas laderas, media hora que estuvimos Aitor y yo detrás de él intentando convencerle – sin ningún convencimiento – de que no era buena idea. Y, como era de esperar, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos los tres ascendiendo río arriba, saltando de piedra en piedra en unas ocasiones y agarrados a las paredes que lo encajonaban en otras. La idea: llegar hasta las cercanías del hotel por el cauce, sin pisar el agua. Ni que decir tiene que, no habían transcurrido ni 5 minutos desde el “pistoletazo” de salida cuando yo ya había perdido el equilibrio – y de paso la competencia – metiendo los pies hasta las mismísimas rodillas, por no mencionar otros miembros de "ovalada redondez" que están más arriba, en el helado líquido cristalino. La parte buena de esto es que me sirvió para relajarme y, cuando llegaba un tramo complicado, mientras ellos se estrujaban la cabeza – cual jugadores profesionales de golf - dilucidando cómo lo salvarían sin mojarse, yo tranquilamente lo atravesaba con mis zapatillas “caladas”. Total, era llover sobre mojado…

En honor a la verdad, y al ganador, he de reconocer que el duelo estuvo reñido y emocionante hasta casi el último instante en que, en un error de cálculo “imperdonable”, y con el hotel ya a tiro, el torero metió un pie – sólo uno – en el “frío elemento”. Fue un momento "dramático" que quedará para siempre grabado con letras de oro en la historia de los grandes duelos de ascenso de río sobre cantos rodados…

Cambiando de tercio, Curro Vázquez y Carretero habían partido hoy temprano al campo para estar presentes en el embarque de los toros de mañana y en su posterior desembarque en la plaza. Era todavía pronto cuando regresamos de nuestra “aventura fluvial” así que los esperamos para almorzar entrenando "de salón".

Por la tarde, "bajamos" a ver la corrida de Juan Bernardo Caicedo. En el cartel, Uceda Leal y Daniel Luque, que cortó una oreja. Luego, vuelta al hotel, más toreo de salón y un poco de termas. Se hace larga la espera…Compartimos cena con el Dr. Osorio – que vino a examinar el tobillo – y comedor con Manolo Molés y el maestro César Rincón, que a la sobremesa se sentaron con nosotros. Una noche más, la piscina que tenemos delante sigue rebosante de bañistas que se relajan a ritmo de ballenato. Es temprano todavía cuando nos retiramos a descansar. Mañana compartimos cartel con Ponce y Bolívar


Gran ambiente en la plaza de toros de Manizales
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En la puerta de mi bungalow, Álex Caballero, nuestro "ayuda" colombiano, dejando todos los "trastos" a punto para mañana...

lunes, 24 de mayo de 2010

El doctor Osorio

Viernes, 8 de Enero de 2010

Cercano, afable, campechano, buen conversador – sus manos examinan cada día el tobillo mientras sus historias van dando paz al alma - y conocedor de los entresijos de la psicología humana – es de esas personas que rápidamente se aprende el nombre y la función de cada uno -, el doctor Osorio nos inspiró confianza desde el primer momento. Antes de formar parte del Once Caldas, estuvo muchos años vinculado al mundo de la bicicleta, “cuando el ciclismo todavía era el ciclismo”. Fue médico personal de Lucho Herrera - aquel mítico escalador de los 80’s que ganara una Vuelta - y trabajó para el Kelme de Vicente Belda y del también colombiano Fabio Parra, recorriéndose varias veces España, Francia e Italia con la “serpiente multicolor” de pueblo en pueblo. Esta mañana volvió a pasar por el “Termales” después del desayuno, chequeó al paciente al ritmo de anécdotas, comprobó que la evolución seguía su curso según lo previsto y prescribió continuar con el tratamiento intensivo hasta la corrida de pasado mañana.

Luego, con Curro, Aitor y Cayetano, fuimos a dar un paseo ladera arriba del Nevado del Ruiz a través de pedregosos caminos “cavados” en el corazón de la selva. Alguien nos comenta que esta caminata hubiera sido impensable hace muy pocos años debido a la otrora omnipresencia de la guerrilla: “desde que está Uribe, hay más seguridad”, sentencia. La falta de oxígeno empieza a ser acuciante cuando decidimos emprender el retorno. Poco a poco, las cerradas laderas de la parte alta de la cordillera vuelven a dejar paso a los abiertos valles de la zona baja donde esporádicos y ladinos campesinos ordeñan a sus resignadas vaquitas. Llegamos al hotel con el tiempo suficiente para darnos un baño en las termas – Castella, que torea esa tarde, prueba muletas en la puerta de su cercano bungalow -, ducharnos, comer y “bajar” a Manizales a ver los toros.

Buena corrida de César Rincón en la que El Juli cortó un rabo y Castella indultó un toro. Ya de vuelta en el hotel, un poco de toreo de salón, otro poco de fisio, cena y a dormir. De España nos llegan noticias de que ¡hasta Sevilla esta cubierta de nieve! Qué tiempo mas loco…



El doctor Osorio, que estos día está alternando la pretemporada con el Once Caldas con la recuperación del tobillo del torero, con José Antonio Carretero. De fondo, nuestros bungalows del Termales El Otoño.


Volviendo de nuestro paseo por las laderas del Nevado del Ruiz: un lugareño ordeña a una vaquita mientras otra espera pacientemente su turno detrás. Todo sea por degustar el "delicioso"manjar que hay en el bote...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Festival Nocturno

Jueves, 7 de Enero de 2010

El doctor Mauricio Osorio se presentó esta mañana en el hotel poco antes de las 7:30 am., examinó al torero, comprobó que la evolución iba según él lo había previsto e indicó seguir con el intensivo tratamiento de medicamentos, electricidad, fisioterapia y reposo hasta las 13 horas en que volvería a pasarse para entonces ya sí, hacerle una serie de pruebas motoras y tomar una decisión definitiva sobre si estaba en condiciones o no de torear por la noche.

Mientras tanto, Curro Vázquez y José Antonio Carretero habían partido temprano al campo para estar presentes en el embarque del festival y en el posterior desembarque en la plaza.

A la 13 horas., el doctor Osorio estaba de vuelta en el hotel. Le pidió a Cayetano que saliera al jardín y que intentara caminar sobre la hierba apoyando sin miedo el pie. Hubo un momento de cierta incertidumbre que pronto quedó despejado. Entre ayer y hoy, la noche y el día. Obrado el “milagro”, objetivo cumplido: “Esta noche a torear y después, a seguir con el tratamiento, que esto todavía tiene que mejorar mucho hasta la corrida del día 10”.

Comí con el torero en el porche de su bungalow y, mientras él se retiraba a descansar, yo me dispuse a preparar las cosas con Álex Caballero, el ayuda local, y a esperar a que regresaran Curro y Carretero del desembarque.

En cuanto al festival, previamente asistimos a un precioso espectáculo de incomparable belleza: se apagó toda la iluminación eléctrica de la plaza y, a la vez que el abarrotado tendido iba poblándose, cual si de un firmamento estrellado o de la mar en la noche "del Carmen" se tratase, de cientos de pequeñas lucecitas que emanaban de los candiles que portaba la gente, la imagen de una virgen local era paseada en procesión por el albero. Luego de una breve ceremonia religiosa, se despejó el ruedo y salió el primer novillo.

Castella cortó una oreja y Luque 2. Cayetano, para continuar con la racha de mala suerte, se llevó el ejemplar más deslucido. Lo importante es que el tobillo aguantó el esfuerzo. Y ahora, al hotel a descansar, que mañana hay que seguir avanzando.



Procesión previa al festival: se apagan las luces y se encienden los candiles. El tendido, como un firmamento estrellado o como la mar en la noche "del Carmen"...


Se apagan los candiles y se encienden las luces: comienza el festejo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Día de Reyes: Tentadero Accidentado

Miércoles, 6 de Enero de 2010

Hoy, miércoles 6 de Enero, día de Reyes, y a 36 horas de haber llegado a Manizales, nos pusimos realmente a “funcionar”. Nos levantamos temprano, a eso de las 7, y nos dimos un buen desayuno a base de frutas tropicales – ¡qué bueno el jugo de mango! -, arepas y otros manjares. Luego, un paseo por los alrededores y a preparar las cosas: a las 11 am habíamos quedado en lo de Ernesto Gutiérrez, muy cerquita del hotel, para tentar unas vacas y atender a la prensa.

Ya comenté en alguna ocasión que éste es un mundo lleno de imprevistos en el que hay que estar cambiando de planes y solventando problemas a medida que van surgiendo. El caso es que toreaba Cayetano esta mañana a su segunda vaca con la muleta, cuando ésta le propinó, con todo su peso y la inercia que traía, un tremendo pisotón en el tobillo izquierdo que en segundos le imposibilitó si quiera el poder apoyar el pie en el suelo. Se dispararon las alarmas y la preocupación se adueñó de todos nosotros en pocos segundos. Tantos kilómetros para que ahora, un percance, en principio, sin la mayor importancia y que suele suceder con cierta frecuencia en el campo, pueda tener consecuencias más graves de lo normal. La primera medida fue suspender el tentadero y bajar a Manizales en busca de algún médico que nos tranquilizara y descartara lo más temido por todos: una fractura.

Breve fue la consulta y más breve aún el diagnóstico y las indicaciones: Nada serio. Reposo y pastillas. Quizá ése fuera el tratamiento correcto para alguien que trabaja en una oficina, pero no para quien al día siguiente lo que tiene que hacer es torear. Así que salimos de allí con las mismas dudas y preocupaciones que entramos, una pelota por tobillo y pensando, camino del hotel, en buscar un médico especializado en deportistas de élite que fuera capaz de hacer que una persona pasara, en menos de 24 horas, de no poder ni apoyar un tobillo, a ponerse delante de un toro de 500 kilos.

Y de esta forma es como llegamos al doctor Mauricio Osorio, actualmente al servicio del Once Caldas, prestigioso club de fútbol local que llegó incluso a ganar la Copa Libertadores – equivalente sudamericano de la Champions – hace unos 6 años contra mi muy querido Boca Juniors. Su persona nos ha inspirado confianza desde el primer momento. Ha llevado a cabo todas las pruebas pertinentes, ha emitido un diagnóstico y, lo que es más importante para nosotros, ha elaborado un intensivo plan de recuperación que, según afirma, si el torero sigue a rajatabla, no sólo le permitirá apoyar el pie mañana, si no también estar en “condiciones” de poder torear el festival nocturno.

Inmediatamente no pusimos manos a la obra. Esta tarde hubo pinchazos, pastillas, sesiones de fisioterapia, tratamientos a base de electricidad, mucho hielo en la zona y reposo absoluto.

Aitor y yo, mientras tanto, decidimos “probar suerte” en las aguas termales, dándonos un bañito de poco más de media hora antes de cenar que, he de reconocer, nos sentó fenomenal: cuenta Manolo Molés – asiduo a esta feria y a este hotel desde hace más de 20 años – que él, después de una semana aquí a principios de cada año, no vuelve a tener achaques de salud hasta Agosto…ya veremos.

Pasamos por la habitación del torero antes de irnos a dormir. Su estado de ánimo y la “cara” de su tobillo son otros comparados con esta tarde. Mañana vuelve el doctor Osorio a las 7:30 am. En la mente de todos, el festival de dentro de unas horas y, sobre todo, la corrida del día 10. De momento, toca esperar…




Tentando en lo de Ernesto Gutiérrez.