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miércoles, 30 de marzo de 2016

Valencia: Faena de Puerta Grande

Domingo, 20 de Marzo de 2016


Un oasis de sol en medio de la lluvia fue hoy Valencia. Domingo de Ramos. Epílogo de Fallas. Preámbulo de Semana Santa. Día importante para nosotros en medio del eterno devenir de la vida. Todo pasa y todo queda.

El enchiqueramiento se retrasó hasta bastante más allá del mediodía por el concurso de recortadores matutino.

En el hotel del torero, yo "monto la silla" con el vestido de estreno para la ocasión y el capote de paseo hecho en terciopelo con la imagen bordada de la Esperanza de Triana que estrenáramos en la confirmación en Madrid.

Máxima expectación en Valencia para la corrida de hoy

La corrida de hoy en el Metro de Valencia


Por la playa que se divisa desde la ventana, la gente pasea con rutina de domingo ajena al ambiente de compromiso que se respira en el interior.

Luego, el camino en el cochecuadrilla a la plaza y el paseo a pie hasta el patio de cuadrillas en medio de una multitud enfervorecida tan característica de Valencia.

A punto de salir el primero de la tarde 

El capote de paseo con la Esperanza de Triana "colocado" a Pedro Toledano, gran amigo de "Paquirri"


Y, por fin, la hora. Portagallola en el primero. La raza y la actitud de su padre. La estocada certera que asegura los dos trofeos y la Puerta Grande. El emotivo brindis en el segundo a través de las cámaras de Canal Plus y esa salida a hombros por tercera vez en esta plaza de primera categoría.

Cayetano hoy en Valencia

Enrique Ponce felicitando a Cayetano en presencia de  Joselito Rus, Curro Vázquez y el chef Quique Dacosta (3 estrellas Michelín)



Puerta Grande en Valencia




Al recoger la “Capilla” mientras el torero se ducha, reparo en una medallita nueva que me entregó anoche en un momento a solas en su habitación: “Ésta ponla mañana en el lugar de las cosas especiales”. Yo no pregunté el por qué ni me podía imaginar que acabaría teniendo relación con el brindis de hoy.


Pero ésa es otra historia que merece mención aparte en el blog…


sábado, 28 de agosto de 2010

Olivenza, sobre fronteras movedizas

Domingo, 7 de Marzo de 2010

Ciudad situada a unos 20 kilómetros al sur de Badajoz, Olivenza tiene su origen en la labor repobladora que en la región ejerció la Orden del Temple tras la conquista de Badajoz, en 1230, por Alfonso IX de León. Durante la regencia de María de Molina en el trono de Castilla, concretamente en 1297, pasó a manos de Portugal y bajo su soberanía se mantuvo hasta el 6 de Junio de 1801 cuando, tras la Guerra de las Naranjas y el consiguiente Tratado de Badajoz, volvió definitivamente a manos españolas. Desde entonces, las reivindicaciones soberanistas de Portugal sobre la ciudad se han ido apaciguando hasta que, la incorporación de ambos países a la CEE, allá por 1986, ha dejado esta secular disputa territorial con el Guadiana de trasfondo, en una cuestión fundamentalmente anecdótica en el ámbito de las relaciones bilaterales.

Como dato curioso relacionado con este baile fronterizo y reivindicativo, señalar que, a pesar de por esas fechas llevar más de 100 años consecutivos bajo bandera española, hasta la década de los 40’s del siglo pasado, la ciudad fue de mayoría lusohablante. A partir de ese momento, seguramente que condicionado por la nueva situación política en España, el castellano se fue imponiendo tanto en la calle como en las escuelas. Así, a fecha de hoy, podemos decir que el "portugués oliventino" ha desaparecido prácticamente y sólo es conocido por los más mayores del lugar nacidos en la primera mitad del siglo XX.

Pues bien, en esta ciudad "codiciada" de poco más de 10.000 habitantes, “desembarcó” José Cutiño hace ahora 20 años para hacerse cargo de su plaza. Y en ese período de tiempo, ha conseguido hacer de Olivenza un referente mundial dentro del mundo del toro y convertir su feria en la primera cita importante de la temporada. Así es que, a pesar del frío, hasta esta pequeña población extremeña llegan en peregrinación, cada año a principios de Marzo, aficionados venidos desde todos los rincones de España y Portugal. La clave: carteles muy rematados con ganaderías punteras, las ganas de ver toros de la gente en estas fechas y, cada tanto, la repercusión mediática que supone la vuelta a los ruedos de alguna figura importante debidamente publicitada. En este sentido, Cutiño, que durante años fuera “ayuda” de Espartaco, siempre cuenta que, el acontecimiento clave que significó el punto de inflexión y el comienzo del despegue de la feria, fue el detalle que para con él tuvo su antiguo jefe, quizá la figura que más ha “mandado” en la segunda mitad de los 80`s, de, a petición suya, reaparecer allí, en aquel pueblo apartado y de escasa tradición taurina, cuando lo podía haber hecho dónde, cómo y cuándo le diera la gana. Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, gran torero y mejor persona.

Hasta aquí llegamos hace unos días con idea de hacer campo en espera del domingo. Luego, el agua fue trastocando nuestros planes y poniendo nervioso al empresario. El viernes llovió durante la novillada. Ayer sábado, a plaza llena, paró justo para la corrida de José Tomás. Después, nuevamente el diluvio...

Hoy nuestra corrida era matinal. Por la mañana temprano, en el sorteo, el ruedo todavía aparecía cubierto de lonas de plástico. Desde el cielo, incertidumbre y malos augurios. El tiempo era el protagonista en todas las conversaciones. Finalmente se decide “ir para adelante”. A las 12 en punto suenan los clarines y comienza el paseíllo en medio de una plaza estoicamente abarrotada. Lluvia, chubasqueros y paraguas fueron los protagonistas hasta el final del primer toro. Luego, el sol, como buen aficionado, se quiso sumar a la fiesta. En el cartel, Ponce, Talavante y Cayetano. Tarde entretenida con una imagen para el recuerdo: las lágrimas de impotencia de Talavante mientras recibía una ovación cerrada tras escuchar los tres avisos después de haber firmado una gran faena al segundo de su lote. Los toreros también lloran…



El ruedo de Olivenza por la mañana, a la hora del sorteo, cubierto por una lona. Difícil imaginar en esos momentos que dos horas más tarde, a las 12 am, Ponce, Talavante y Cayetano estarían haciendo allí mismo el paseíllo a plaza llena.

sábado, 12 de junio de 2010

Manizales

Domingo, 10 de Enero de 2010

Manizales, fundada en 1849, es la capital del departamento de Caldas. Con cerca de 400.000 habitantes, y situada en la Cordillera Central, cerca del Nevado del Ruiz, en el Sudoeste del país, forma parte del eje cafetero colombiano.

Hasta aquí llegamos hace unos días para torear un festival, el pasado jueves, y una corrida de toros, hoy domingo. En medio, un tentadero, un tobillo inflamado, médicos, fisios, toreo de salón…y muchas horas de espera.

Esta mañana, Curro, Aitor y Carretero fueron al sorteo mientras Cayetano y yo nos quedamos en El Termales. Debido a la hora de la corrida y a la distancia a la ciudad, pronto comimos y pronto comenzó el torero a vestirse.

Gran ambiente en la plaza con lleno de No Hay Billetes. En el cartel, toros de Ernesto Gutiérrez para Ponce, Bolívar y Cayetano; que cortó una oreja a su segundo y no abrió la puerta grande por fallar a espadas con el malo primero.

Regresamos al hotel cuando ya hace rato que se ha puesto el sol. Ahora toca recoger y dejar todo listo. Mañana, a eso del mediodía, emprendemos el camino de regreso a casa. Pero antes, esta noche, iremos con el doctor Osorio y su familia a un club social cercano a ver una exhibición de grupos caribeños tocando calipsos, merengues y ballenatos...tan parecidos entre sí para ignorantes como nosotros y tan distintos para gente que lo ha mamado como ellos. En cualquier caso, todo un acontecimiento aquí.


Gran ambiente en la plaza de toros de Manizales para ver a Ponce, Bolívar y Cayetano. En primer término, el maestro Curro Vázquez.


En el "Termales" después de la corrida: Carretero, Aitor y yo con Rogelio Caballero, en el centro - patriarca de los mozos de espadass y ayudas colombianos -, su hijo Manolo, a la derecha, de rayas, y un amigo, de camisa clara a la izquierda de la imagen.

lunes, 31 de mayo de 2010

De ascenso de ríos y cantos rodados

Sábado, 9 de Enero de 2010

El torero es testarudo, cuando se le mete algo en la cabeza – no hay más que acordarse de su idea de ponerse a torear con 28 años – no para hasta que lo consigue. Y eso, en esta profesión, se cotiza al alza. Esta mañana, después de desayunar, Aitor y yo lo acompañamos a dar un paseo. Esta vez, ladera abajo dirección Manizales. Pronto dejamos el concurrido y asfaltado camino principal para perdernos por polvorientos senderos secundarios incrustados en la selva. Deambulamos sin rumbo, por el simple placer de caminar. Al llegar a un precario puente que salvaba un encajonado riachuelo, el torero se para, observa – la alborotada agua discurre entre enormes cantos rodados que ha ido arrastrando la corriente desde la parte alta de la montaña en época de lluvias – y maquina – se disparan mis alarmas -… “¿y si buscamos la forma de bajar y regresamos al hotel subiendo por el cauce?”…

Sobra decir que, media hora que estuvo buscando la manera de abrirse camino hasta el riachuelo por las verticales y espesas laderas, media hora que estuvimos Aitor y yo detrás de él intentando convencerle – sin ningún convencimiento – de que no era buena idea. Y, como era de esperar, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos los tres ascendiendo río arriba, saltando de piedra en piedra en unas ocasiones y agarrados a las paredes que lo encajonaban en otras. La idea: llegar hasta las cercanías del hotel por el cauce, sin pisar el agua. Ni que decir tiene que, no habían transcurrido ni 5 minutos desde el “pistoletazo” de salida cuando yo ya había perdido el equilibrio – y de paso la competencia – metiendo los pies hasta las mismísimas rodillas, por no mencionar otros miembros de "ovalada redondez" que están más arriba, en el helado líquido cristalino. La parte buena de esto es que me sirvió para relajarme y, cuando llegaba un tramo complicado, mientras ellos se estrujaban la cabeza – cual jugadores profesionales de golf - dilucidando cómo lo salvarían sin mojarse, yo tranquilamente lo atravesaba con mis zapatillas “caladas”. Total, era llover sobre mojado…

En honor a la verdad, y al ganador, he de reconocer que el duelo estuvo reñido y emocionante hasta casi el último instante en que, en un error de cálculo “imperdonable”, y con el hotel ya a tiro, el torero metió un pie – sólo uno – en el “frío elemento”. Fue un momento "dramático" que quedará para siempre grabado con letras de oro en la historia de los grandes duelos de ascenso de río sobre cantos rodados…

Cambiando de tercio, Curro Vázquez y Carretero habían partido hoy temprano al campo para estar presentes en el embarque de los toros de mañana y en su posterior desembarque en la plaza. Era todavía pronto cuando regresamos de nuestra “aventura fluvial” así que los esperamos para almorzar entrenando "de salón".

Por la tarde, "bajamos" a ver la corrida de Juan Bernardo Caicedo. En el cartel, Uceda Leal y Daniel Luque, que cortó una oreja. Luego, vuelta al hotel, más toreo de salón y un poco de termas. Se hace larga la espera…Compartimos cena con el Dr. Osorio – que vino a examinar el tobillo – y comedor con Manolo Molés y el maestro César Rincón, que a la sobremesa se sentaron con nosotros. Una noche más, la piscina que tenemos delante sigue rebosante de bañistas que se relajan a ritmo de ballenato. Es temprano todavía cuando nos retiramos a descansar. Mañana compartimos cartel con Ponce y Bolívar


Gran ambiente en la plaza de toros de Manizales
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En la puerta de mi bungalow, Álex Caballero, nuestro "ayuda" colombiano, dejando todos los "trastos" a punto para mañana...