Mostrando entradas con la etiqueta José Cutiño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Cutiño. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de agosto de 2010

Olivenza, sobre fronteras movedizas

Domingo, 7 de Marzo de 2010

Ciudad situada a unos 20 kilómetros al sur de Badajoz, Olivenza tiene su origen en la labor repobladora que en la región ejerció la Orden del Temple tras la conquista de Badajoz, en 1230, por Alfonso IX de León. Durante la regencia de María de Molina en el trono de Castilla, concretamente en 1297, pasó a manos de Portugal y bajo su soberanía se mantuvo hasta el 6 de Junio de 1801 cuando, tras la Guerra de las Naranjas y el consiguiente Tratado de Badajoz, volvió definitivamente a manos españolas. Desde entonces, las reivindicaciones soberanistas de Portugal sobre la ciudad se han ido apaciguando hasta que, la incorporación de ambos países a la CEE, allá por 1986, ha dejado esta secular disputa territorial con el Guadiana de trasfondo, en una cuestión fundamentalmente anecdótica en el ámbito de las relaciones bilaterales.

Como dato curioso relacionado con este baile fronterizo y reivindicativo, señalar que, a pesar de por esas fechas llevar más de 100 años consecutivos bajo bandera española, hasta la década de los 40’s del siglo pasado, la ciudad fue de mayoría lusohablante. A partir de ese momento, seguramente que condicionado por la nueva situación política en España, el castellano se fue imponiendo tanto en la calle como en las escuelas. Así, a fecha de hoy, podemos decir que el "portugués oliventino" ha desaparecido prácticamente y sólo es conocido por los más mayores del lugar nacidos en la primera mitad del siglo XX.

Pues bien, en esta ciudad "codiciada" de poco más de 10.000 habitantes, “desembarcó” José Cutiño hace ahora 20 años para hacerse cargo de su plaza. Y en ese período de tiempo, ha conseguido hacer de Olivenza un referente mundial dentro del mundo del toro y convertir su feria en la primera cita importante de la temporada. Así es que, a pesar del frío, hasta esta pequeña población extremeña llegan en peregrinación, cada año a principios de Marzo, aficionados venidos desde todos los rincones de España y Portugal. La clave: carteles muy rematados con ganaderías punteras, las ganas de ver toros de la gente en estas fechas y, cada tanto, la repercusión mediática que supone la vuelta a los ruedos de alguna figura importante debidamente publicitada. En este sentido, Cutiño, que durante años fuera “ayuda” de Espartaco, siempre cuenta que, el acontecimiento clave que significó el punto de inflexión y el comienzo del despegue de la feria, fue el detalle que para con él tuvo su antiguo jefe, quizá la figura que más ha “mandado” en la segunda mitad de los 80`s, de, a petición suya, reaparecer allí, en aquel pueblo apartado y de escasa tradición taurina, cuando lo podía haber hecho dónde, cómo y cuándo le diera la gana. Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, gran torero y mejor persona.

Hasta aquí llegamos hace unos días con idea de hacer campo en espera del domingo. Luego, el agua fue trastocando nuestros planes y poniendo nervioso al empresario. El viernes llovió durante la novillada. Ayer sábado, a plaza llena, paró justo para la corrida de José Tomás. Después, nuevamente el diluvio...

Hoy nuestra corrida era matinal. Por la mañana temprano, en el sorteo, el ruedo todavía aparecía cubierto de lonas de plástico. Desde el cielo, incertidumbre y malos augurios. El tiempo era el protagonista en todas las conversaciones. Finalmente se decide “ir para adelante”. A las 12 en punto suenan los clarines y comienza el paseíllo en medio de una plaza estoicamente abarrotada. Lluvia, chubasqueros y paraguas fueron los protagonistas hasta el final del primer toro. Luego, el sol, como buen aficionado, se quiso sumar a la fiesta. En el cartel, Ponce, Talavante y Cayetano. Tarde entretenida con una imagen para el recuerdo: las lágrimas de impotencia de Talavante mientras recibía una ovación cerrada tras escuchar los tres avisos después de haber firmado una gran faena al segundo de su lote. Los toreros también lloran…



El ruedo de Olivenza por la mañana, a la hora del sorteo, cubierto por una lona. Difícil imaginar en esos momentos que dos horas más tarde, a las 12 am, Ponce, Talavante y Cayetano estarían haciendo allí mismo el paseíllo a plaza llena.