Mostrando entradas con la etiqueta Alquerías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alquerías. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de diciembre de 2009

Úbeda

Llegamos a Úbeda procedentes de Alquerías bien entrada la madrugada. En un pequeño salón contiguo al lobby del hotel, la "crew" de Pereza estira la noche a ritmo de groupies y alcohol. Hacemos el check-in y subimos a descansar.

A la mañana siguiente, curiosa mezcla en el buffet del desayuno: pendientes con gomina, chupas de cuero con politos de La Martina, picadores con bajistas, toreros con cantantes, apoderados con road managers…Curro Vázquez con Rubén y Leiva. Ellos actuaron ayer, a nosotros nos toca hoy.

Hasta aquí se ha desplazado Virginia Galvín, subdirectora de Vanity Fair España, quien está escribiendo un artículo sobre Cayetano que saldrá publicado en el número de Diciembre. Nos reunimos con ella en el lobby del hotel y nos dirigimos para el sorteo justo en el instante en que los Pereza parten camino de otra “plaza” en su “cochecuadrilla”.

En cuanto a la corrida, muchísima expectación tanto en la puerta del hotel como en la plaza. Largas colas de entrada y cartel de “no hay billetes”. Todo salió bien. La gente se divirtió y Cayetano sumó una nueva puerta grande. Esta provincia se le sigue dando bien.

Después de cenar, abandonamos la ciudad camino de la última estación de la temporada. Mientras la distancia creciente va apagando las luces y ahogando el ruido ensordecedor de la feria, una escena del mediodía acude a mi mente. Hora del aperitivo, justo después del sorteo; Curro Vázquez, Virginia Galvín, nuestro buen amigo “Cohete” y un servidor deambulamos por las viejas calles del centro buscando una terraza apacible donde sentarnos a conversar. Es mi primera visita a Úbeda y, como ya intuía, me impacta su belleza. La furgoneta sigue avanzando en la noche, las últimas luces de la ciudad se pierden definitivamente en el horizonte y ya no se escucha más ruido que el del motor del cochecuadrilla. Paco Ortega, Muñoz Molina, Joaquín Sabina…¿qué tendrá esta tierra para ser cuna de tantos personajes que yo admiro?...tengo que volver este invierno con más tiempo…o bueno, mejor en primavera...que aquí tiene pinta de hacer mucho frío, "cuando aprieta el frío".

sábado, 5 de diciembre de 2009

Alquerías del Niño Perdido II

El jueves por la tarde nos ponemos nuevamente en marcha. Si todo va bien, cuando el domingo por la noche regresemos a casa, estaremos celebrando el final de temporada.

Esta vez sí que luce el sol. Mucha expectación. No hay billetes. La plaza portátil montada ex profeso para la ocasión, emerge entre un mar de naranjos bajo el cielo azul.

Es la segunda vez en su carrera que Cayetano torea un festival, la anterior fue todavía de novillero, en Moralzarzal. En el cartel: Pablo Hermoso de Mendoza, El Fandi, Castella, Manzanares, Cayetano y el “aficionado práctico” Adolfo Suárez Yllana, hijo del primer presidente del gobierno de la democracia española.

El día viene marcado por la votación final sobre la sede de las olimpiadas de 2016. Madrid parte como una de las favoritas. Aprovechando el ambiente distendido del festival, y en contra de lo habitual, Cayetano se viste atento a las novedades que la televisión va contando al respecto. El Rey y el presidente del gobierno han hecho una encendida defensa de la candidatura. A esas alturas hemos pasado un par de cribas, aunque marchamos para la plaza sin que la incógnita haya sido despejada. Torea Pablo Hermoso, la gente sigue recibiendo noticias esperanzadoras en los móviles. Queda la votación definitiva. El Fandi, sin novedad. Castella, sigue la espera. Manzanares, hay fumata blanca…”¡ha ganado Río de Janeiro!” comenta una voz anónima desde el tendido.

Cayetano no tiene suerte con su toro. Cierra plaza Suárez Yllana que se ha traído un ejemplar de la ganadería de su suegro, Samuel Flores. A pesar de las hechuras, sale muy malo y no consigue sacarle ni un pase. Pide el sobrero y con él se quita la espinita.

Llegamos al hotel ya de noche. Ducha y a cenar. En la tele siguen comentando la decepción de las olimpiadas. Toda la parafernalia con la que nos han estado bombardeando durante meses, comienza a parecernos anticuada. Nos quedan dos tardes para acabar la temporada y yo tengo un presentimiento: Cayetano va a salir a hombros en ambas. Estoy seguro, “tengo una corazonada”…

jueves, 3 de diciembre de 2009

Alquerías del Niño Perdido I

Etimología: Dice el diccionario que “alquería” es un término que procede del vocablo árabe al-Garya y que se utiliza para designar a una casa rural con tierra de labor típica de la Comunidad Valenciana y de algunas zonas de la provincia de Granada. Esto nos serviría para explicar la primera parte del nombre. En cuanto a la segunda, proviene de la imagen de Nuestra Señora del Niño Perdido que los monjes de Caudiel dejaron en un oratorio cercano a la zona en 1.683.

Historia: Y su origen como población habría que situarlo en una serie de alquerías musulmanas que, tras la llegada de Jaime I de Aragón y la fundación del Reino de Valencia, pasaron a formar parte del recién creado municipio de Villarreal; del que, tras varios intentos frustrados, finalmente se segregaron en 1.985 dando lugar a una nueva ciudad con tan particular nombre.

Pues hasta ahí llegamos, bajo un intenso aguacero, el día antes del festival procedentes de Vera. Y, sin siquiera pasar por el hotel, fuimos directamente a almorzar a la central de Porcelanosa, situada en Villarreal, atendiendo a una invitación personal que Manolo Colonqués, alma Mater de la empresa, había hecho hacía tiempo a Cayetano. Disfrutamos de una deliciosa comida en su compañía y luego de una didáctica visita por el corazón de la fábrica que yo resumiría en 3 términos: organización, pulcritud y ¡magnitud!


A media tarde nos dirigimos al hotel, también en Villarreal, y esperamos el anochecer sin que la lluvia diera ninguna tregua. Luego salimos a cenar y nos marchamos a dormir con la esperanza de que cambiara el tiempo al día siguiente.

Como era de esperar, esto no sucedió y, poco antes de partir para el sorteo, nos llamaron para informarnos de que la corrida se aplazaba hasta el viernes. Desayunamos, recogimos y partimos de regreso a Madrid con el balance de una corrida toreada (Barcelona), una suspendida (Vera) y otra aplazada (Alquerías). Estábamos a martes, por tanto, teníamos 2 días para estar por casa y luego vuelta a la carretera, a encarar las últimas 3 corridas de la temporada.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Vera

Ya lo venían anunciando las previsiones meteorológicas desde hacía días: a partir del domingo, lluvia generalizada en todo el sudeste peninsular. Y no se equivocaron. Llegamos a Vera, procedentes de Barcelona, bien entrada la madrugada bajo una lluvia torrencial. Y, como era de esperar, amaneció de la misma guisa.

Desayunamos y partimos para el sorteo con la convicción de que la corrida se iba a suspender. El ruedo estaba cubierto de agua y seguía lloviendo. Pasamos a la zona de corrales y allí esperamos un rato a que apoderados, cuadrillas y autoridad tomaran una decisión. Poco antes de las 12 a.m., como era de esperar, se acordó la suspensión.

En ese momento, mi labor se centra en avisar al torero y, luego, elaborar una lista de gastos para pasársela a la empresa: Gasolina, hotel, comidas, sueldo del mozo de espadas, del “ayuda” del mozo de espadas y de los chóferes. Banderilleros, picadores y torero no cobran por suspensión. La idea sería que, éste último, si bien no va a percibir honorarios, al menos cubra gastos.

Una vez finalizado todo este trámite, regresamos al hotel y ahí surge el siguiente dilema: tenemos un día por medio y luego un festival en Alquerías (Castellón). ¿Qué hacer? ¿Regresar a Madrid y volver a salir nuevamente de viaje al día siguiente por la tarde con idea de llegar a dormir a Villarreal – a pocos kilómetros de Alquerías -, o quedarnos en Vera y partir tranquilamente a la mañana siguiente? Teniendo en cuenta que a Madrid desde donde estamos hay algo más de 4 horas, que al día siguiente serían otras tantas y que, además, algunos miembros de la cuadrilla vienen de otras ciudades – Jaén, Sevilla o Cáceres -, el sentido común y la logística nos dicen que lo más apropiado es quedarnos en Vera y partir para Castellón al día siguiente después de desayunar. La misma cuestión se le plantea a la cuadrilla de Manzanares – con la diferencia de que ellos suelen salir desde Sevilla -, que también decide hacer lo propio. Cierto que a estas alturas de la temporada – como sugiere alguien - se agradece pasar por casa aunque sólo sean unas horas…pero, ¿desde cuándo practicidad y sentimientos han ido de la mano?

No para de llover y el día en el hotel – un pequeño vergel con campo de golf en medio de la árida Almería – se hace largo y tedioso. Unos ven la televisión – es domingo por la tarde y hay mucho deporte -, otros conversan, otros juegan a las cartas… Me recuerda un poco al ambiente que se vive en los hoteles de América, en que se pasan muchas horas de convivencia con otras cuadrillas sin apenas pisar la calle.

Y en eso nos sorprende la noche. Cenamos en la cafetería con los de Manzanares y luego nos quedamos conversando plácidamente con el maestro Curro Vázquez; deleitándonos con sus anécdotas, con sus experiencias, con su sabiduría vital…hasta poco después de la media noche. Afuera sigue lloviendo y las previsiones son que hasta el miércoles, por lo menos, no cambie el tiempo. Ya veremos. Ahora toca dormir, que mañana será otro día.