Esta mañana tocaba recoger, dar un último paseo de despedida alrededor de la linde de Jofre – ¡cómo ha crecido la alfalfa desde que llegamos hace ya más de tres semanas! – y despedirnos del personal que tan pendiente ha estado de nosotros todos estos días y tan bien nos ha tratado (nunca faltaba por las mañanas una buena jarra de zumo de naranja natural ni un plato de huevos revueltos – un poquito “picoso” - con pimiento y cebolla).
Por la tarde, otro novillo y otro toro en La Joya. Día a día hemos ido contemplando – disfrutando - la progresión del torero y su adaptación al toro mexicano, de embestida más larga y al que hay que “esperar” más y “hacerle”, normalmente, las cosas “por abajo”. Todo ha estado bien calculado, bien organizado…con los tiempos perfectamente “marcados” por el maestro Curro Vázquez...
Antes de abandonar Querétaro definitivamente, breve paso por el hospital para que le quiten a Cayetano los puntos que le dieron en el labio hace unos días, después de un percance con un novillo en La Joya. Anochece cuando encaramos la autopista dirección sur. Atrás quedan 17 días de campo, 13 vacas, 12 novillos, 2 toros, mucho trabajo y, sobre todo, un montón de “buena gente” y de momentos irrepetibles. Por delante, mucho tráfico, algunos kilómetros y la imponente Ciudad de México esperando impaciente al final del camino. El círculo comienza a cerrarse.
-Por cierto, se me olvidó comentaros…que mañana, finalmente, sí que podremos. Así que tenedlo todo preparado. Nos vemos a las 11 abajo. Ahora, a descansar. Buenas noches…