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jueves, 23 de junio de 2011

Algeciras y las ferias por San Juan

Domingo, 19 de Junio de 2011


En torno a San Juan, a finales de Junio, se solapan una serie de ferias muy agradables para los toreros; sobre todo después del atragantón de Madrid: Alicante, Algeciras, Badajoz, León…

Cuando se torea seguido, se hace duro pero todo pasa más deprisa. Ayer, desde la ventana de mi habitación de hostal, se podía intuir el frescor mañanero del campo charro con todo su halo de claridad y transparencia. Hoy, tan sólo unas horas después, me embriaga el penetrante olor a mar de la Bahía de Algeciras y la pesadez pegajosa de su calima matinal. Durante la parte central de la temporada, estos cambios de paisaje son constantes y seguidos. Se duerme poco y mal, se pasan muchos noches fuera de casa, de hostal en hotel, de hotel en casa rural, de casa rural en hostal…echando de menos, pasando calor, frío, miedos…pero a los taurinos nos gusta, nosotros lo elegimos. Y cuando alguien pone cara de lástima al comentarle que lo siguiente que tenemos es un Badajoz-León-Algeciras-Alicante, le respondemos que el peor viaje es estar sentado en el sofá de tu casa esperando que suene el teléfono. Ya dije en alguna ocasión que la vida está hecha de rachas; y, cuando llegan las buenas, hay que aprovecharlas.


Hoy en Algeciras hubo reencuentro con viejos amigos, anuncio de futuras paternidades y la alegría de ver a un Salvador Vega triunfar con todas sus ilusiones intactas.


Hay prisa por parte de algunos de estar mañana temprano en casa, así que hemos encargado bocadillos para no parar a cenar. Se suben con nosotros Rafael Perea “El Boni” y David Saugar “Pirri”, de la cuadrilla de El Cid. A cambio, nosotros les “dimos” a Manuel Cid y José Rus. Ellos van a Sevilla, nosotros a Madrid. Nuestro torero también viaja con nosotros. Así que todo el tendido vendido en el cochecuadrilla. Alguien sugiere colgar el “no hay billetes”.

Vistas del puerto de Algeciras con el Peñon de Gibraltar al fondo desde la terraza de la habitación del torero hacia el mediodía.

lunes, 20 de junio de 2011

Vitigudino viene de Viti

Sábado, 18 de Junio de 2011


Atravesando pueblos de nombres tan sugerentes como Aveinte, Salvadiós, Peñaranda de Bracamonte, Espadaña o Cipérez, anoche llegamos a Vitigudino (Salamanca) para participar hoy en el festival homenaje que se iba a celebrar con motivo de los 50 años de alternativa de uno de los personajes más ilustres que ha dado esta tierra y de los toreros más emblemáticos de la segunda mitad del S. XX: Santiago Martín “El Viti”; conocido también, por la singularidad de sus iniciales y el juego que daban, mezclados con su hieratismo y majestuosidad al torear, como S.M. El Viti o, lo que es lo mismo, Su Majestad “El Viti”. El torero que más veces en toda la historia de Las Ventas ha abierto su puerta grande. ¡Ahí es nada!

Llegamos pasada la media noche de ayer. Junto a la barra del bar del hostal El Quijote, que hace las veces de recepción, la cuadrilla de El Cid jugaba a las cartas. Descargamos las cosas y nos fuimos a pasear atraídos por la curiosidad de un puerto nuevo y el frescor gratificante de la noche charra. Luna menguante, sonido de ranas cercanas y perros lejanos, arcos deteriorados en extraño equilibrio, iglesias de piedra y galerías adinteladas. Desde la terraza de la única cafetería abierta a esas horas, un hombre conversa y saca pecho con naturalidad mientras observa con indisimulada satisfacción a sus conciudadanos pasear. Su rostro corriente, empapela la ciudad desde ya anticuados carteles electorales. Hace diez minutos no sabíamos de su existencia, ahora le reconocemos al pasar sin haberlo visto nunca antes…Curioso el hombre y su asombrosa capacidad de adaptación al entorno.

El festival hoy transcurrió como se esperaba: sobrio en su homenaje – en concordancia con El Viti, su toreo y sus paisanos –, exitoso en asistencia – lleno hasta la bandera – y triunfal en lo artístico. Como eran nueve novillos (que finalmente fueron diez) y tanto El Cid como nosotros toreábamos al día siguiente en Algeciras, se pidió a los compañeros el favor de modificar el orden de lidia, reglamentado por rigurosa antigüedad, para poder partir antes. No hubo inconveniente y adelantamos dos horas y media de viaje.

Ya de camino, paramos a cenar a la altura de Plasencia (Cáceres), donde casualmente vimos por la tele al Granada C.F. en el histórico momento de conquistar su ascenso a la primera división del fútbol español después de 36 años. Llegamos a Algeciras pasadas las 4 a.m. Por la ventana abierta de la habitación, mientras escribo, se filtra el rumor nocturno del puerto y ese inconfundible aroma a mar que tanto se extraña cuando se lo tiene lejos. Hoy hubo festival así que no toca lavar vestido. Ahora, a tratar de dormir, que el madrugar nunca se llevó bien con el ver amanecer sin acostarse...

Estatua homenaje a S.M. El Viti en los aledaños de la Plaza de Toros de Salamanca capital


Todo preparado para, cuando se acerque la hora, empezar a vestir al torero.


La Plaza de Toros de Vitigudino llena hasta la bandera para el homenaje a su paisano más ilustre: S.M. El Viti