Sábado, 2 de Abril de 2011. Hotel Luz de Castellón. 20:00 hs. Dos filas paralelas de vallas metálicas perfectamente alineadas, marcan el camino entre la puerta del hotel y el autobús del equipo y delimitan el espacio infranqueable y aséptico por el que tan sólo unos minutos después desfilarán los jugadores del mejor equipo de fútbol del mundo camino de su cita en Villarreal. Se mira, pero no se toca. Adolescentes y padres con niños ansiosos portando camisetas y bufandas blaugranas, se amontonan del “otro lado” esperando ver salir a sus héroes.
Sábado, 2 de abril de 2011. Hotel Luz de Castellón. 20:15 hs. Una furgoneta de cristales tintados que llega de algún lugar, se detiene ante el autobús del equipo, a la altura donde comienza (o finaliza) el pasillo de vallas metálicas. Alguien abre la puerta corrediza de la parte trasera y de ella descienden unos individuos vestidos de torero. Avanzan entre las vallas. El de adornos dorados por delante, los tres de plata por detrás. En un primer momento, silencio y desconcierto. Luego, murmullos e incredulidad: “¡Pero si es Cayetano! ¡Cayetano! ¡Maestro! ¡Torero! ¡Guapo!...
Y así fue como, en la puerta de aquel hotel de Castellón, se dio la curiosa circunstancia de ver a decenas de aficionados “coloreados” de azulgrana aclamando a un torero. Sorpresas te da la vida…
Por cierto, este año volvimos a coincidir con el Popeye Torero y sus maravillosos enanitos...¡cada día más “grandes”!
Hotel Luz Castellón. 10:00 am. El coche del torero y el autobús del equipo, aparcados en la zona de de carga y descarga del hotel. La gente comienza a concentrarse en la puerta.
Otro año, otro espectáculo. Los enanitos del Popeye Torero, cada día más grandes...
