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viernes, 14 de abril de 2017

Cuvillo y mi primera muleta

Vejer de la Frontera, 12 de Abril de 2017

En este rinconcito que ahora tengo ante mis ojos, con su encina, su pared encalada y su boca de entrada al burladero, monté mi primera muleta.

Núñez del Cuvillo. Imagen: Ramiro Curá

Era Diciembre de 2004 y, Cayetano, después de ofrecerme ir con él de mozo de espadas, me había sugerido que pasara unos días con él en el campo de  Espartaco, donde estaba instalado,  antes de decidirme.

Una tarde, fuimos desde allí a Núñez del Cuvillo. Recuerdo que en la habitación donde debía cambiarse, estaba Salvador Vega. Y a mí me sorprendió la naturalidad con que aquella figura del toreo, que yo había visto siempre en la solemnidad de una plaza,  se desvestía para ponerse la ropa de corto delante de un extraño como yo. Luego, con el tiempo, he ido comprendiendo ciertos códigos entre mozos de espadas y toreros que hacen de aquello algo muy usual.

Núñez del Cuvillo. Imagen: Ramiro Curá

No recuerdo cuántas vacas echaron ni si Cayetano, que todavía no había debutado en público, estuvo bien o no. Pero sí la responsabilidad que sentí al montar aquella primera muleta y pensar, ingenuamente, que la seguridad de aquel torero en formación, dependía, en parte, de que aquel estaquillador estuviera bien sujeto con su alcayata a un trozo de franela roja.

   





lunes, 2 de agosto de 2010

De encuentros y desencuentros

Jueves, 11 de Febrero de 2010

Ciertos justificados desencuentros y, sobre todo, el morbo generado después, nos privaron de verlos juntos en una plaza la temporada pasada. Sólo hubo una ocasión, ya bien avanzado el verano, en la “ciudad de las casas colgadas”. Todo un éxito artístico y de público. Desde entonces, nada.

Este año van a compartir apoderado y abrirán la temporada juntos en Vistalegre. Las nuevas circunstancias aconsejaban algún encuentro previo. Hubo varios intentos que acabaron pasados por agua. Crudo invierno. Hoy, después de semanas de intensas lluvias, salió por fin el sol en el norte de Extremadura; y el buen tiempo se hizo tarde apacible. Cada uno llegó por su lado. Se saludaron, se cambiaron, compartieron tentadero e intercambiaron comentarios sobres las vacas. Luego, se ducharon y departieron distendidamente alrededor de una mesa con café y refrescos. Y al caer el sol, a eso de las 7:30 pm, se dispusieron a marcharse. Hay que continuar con la preparación. Mañana uno irá a Núñez del Cuvillo (Cádiz) y el otro a Domingo Hernández (Salamanca). Agradecimientos al ganadero y firme apretón de manos entre los diestros. La próxima vez que coincidan será vestidos de luces. “Suerte y buen viaje”. La historia eterna de la tauromaquia. Como dos profesionales. Como dos toreros.