Hay quien piensa que la vida de un torero consiste en vestirse de luces para acudir a la plaza, torear, salir a hombros y luego no hacer nada hasta la próxima corrida. Nada más lejos de la realidad. Esta es una profesión que, además de suerte, requiere de mucho sacrificio, constancia y concentración; una trilogía difícil de seguir sin amarla.
Acabamos la temporada española el 4 de Octubre y la siguiente "fecha" sería una cita significativa, la confirmación de alternativa en México el día 6 de Diciembre. Dada la importancia del evento, se decidió la siguiente planificación: descansar hasta finales de Octubre, comenzar nuevamente a entrenar el 1 de Noviembre, y el 14, con casi 4 semanas de antelación, volar a México para continuar allí la preparación con el tiempo suficiente como para que el torero pudiera adaptarse a la altura y, sobre todo, a la embestida del toro mexicano (muy distinta a la del español).
Aún así, ya a mitad de Octubre, después de haber descansado tan sólo un par de semanas, el torero estaba pidiendo tentaderos. Buena señal.
El resumen de ese mes de preparación española que llega hasta el 14 de Noviembre sería el siguiente: varios tentaderos en ganaderíass cercanas a Madrid como José Vázquez y Carmen Segovia, “aderezados” con ejercicio físico, toreo de salón y, a partir de Noviembre, toros “a puerta cerrada”. Debido al escaso tiempo de inactividad y sus ganas de torear, acusó muy poco el parón de fin de temporada.
Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos ya a mitad de Noviembre preparando las maletas para volar rumbo a México…
Alicia Alonso
Hace 6 años