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jueves, 28 de julio de 2011

De fracturas y parones

Viernes, 15 de Julio de 2011


Siempre se ha dicho que los toreros temen más a las fracturas que a las cornadas porque, generalmente, el tiempo de recuperación es significativamente mayor. En nuestro caso, el material donde elegir es vasto, pero si nos centramos en las primeras: Febrero de 2007, luxación del dedo pulgar acompañada de fracturas múltiples en la mano izquierda – si no recuerdo mal - toreando en La Galana, la finca que Jesús González tiene en las cercanías de Badajoz, y que nos obligó a retrasar considerablemente el inicio de temporada. 14 de Agosto de 2010, fractura de la clavícula derecha en Baeza y que a la postre significó el fin de la campaña española en el punto más álgido de ésta. 14 de Julio de 2011, es decir, ayer, enganchón fortuito toreando una vaca en lo de Carmen Segovia, en Moralzarzal, que le ha producido una fractura en hélice – todos los días se aprende algo nuevo – del cuarto metacarpiano de la mano derecha. Período de recuperación – lo más temido de oír por los toreros – de 3 a 4 semanas. “Puedes hacer ejercicio físico, la barrera te la marcará el dolor, pero nada de campo porque encima es la derecha, la de la espada. Nos vemos el día 29, hacemos nuevas radiografías y comprobamos si la fractura ya ha hecho callo para que así empieces nuevamente a hacer campo. Tal y como está, esta vez no veo necesario ni recomendable operar, sino simplemente esperar”.

Ahora toca asimilar la situación – nos perderemos al menos Barcelona, Santander y las presentaciones en Lisboa y Vitoria -, comunicárselo a la cuadrilla, anular hoteles y enviar el informe médico a las plazas de toros correspondientes, entre otras gestiones.

La suerte es así, caprichosa, maleducada, viene sin llamar y se marcha sin despedirse. Ahora, a esperar…

Trastos listos en un tentadero en lo de Carmen Segovia, en Moralzarzal

martes, 29 de diciembre de 2009

Interludio

Hay quien piensa que la vida de un torero consiste en vestirse de luces para acudir a la plaza, torear, salir a hombros y luego no hacer nada hasta la próxima corrida. Nada más lejos de la realidad. Esta es una profesión que, además de suerte, requiere de mucho sacrificio, constancia y concentración; una trilogía difícil de seguir sin amarla.

Acabamos la temporada española el 4 de Octubre y la siguiente "fecha" sería una cita significativa, la confirmación de alternativa en México el día 6 de Diciembre. Dada la importancia del evento, se decidió la siguiente planificación: descansar hasta finales de Octubre, comenzar nuevamente a entrenar el 1 de Noviembre, y el 14, con casi 4 semanas de antelación, volar a México para continuar allí la preparación con el tiempo suficiente como para que el torero pudiera adaptarse a la altura y, sobre todo, a la embestida del toro mexicano (muy distinta a la del español).

Aún así, ya a mitad de Octubre, después de haber descansado tan sólo un par de semanas, el torero estaba pidiendo tentaderos. Buena señal.

El resumen de ese mes de preparación española que llega hasta el 14 de Noviembre sería el siguiente: varios tentaderos en ganaderíass cercanas a Madrid como José Vázquez y Carmen Segovia, “aderezados” con ejercicio físico, toreo de salón y, a partir de Noviembre, toros “a puerta cerrada”. Debido al escaso tiempo de inactividad y sus ganas de torear, acusó muy poco el parón de fin de temporada.

Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos ya a mitad de Noviembre preparando las maletas para volar rumbo a México…