sábado, 22 de agosto de 2009

El Espinar

El Espinar es un pequeño pueblecito de la Sierra de Guadarrama segoviana al que se conoce con el sobrenombre de “la puerta de Castilla y León”. El calor seco de estos días contrasta, según cuentan los lugareños, con su crudo invierno. Su término municipal abarca varios núcleos urbanos entre los que se encuentra Los Ángeles de San Rafael, donde se ubica el hotel que elegimos para alojarnos, a unos 10 minutos de El Espinar.

En la plaza del ayuntamiento, por la mañana, decenas de ciclistas que conmemoran el vigésimo aniversario de la fundación de su club, se entremezclan con vecinos alegres y bulliciosos en busca de diversión, dándole una nota exótica a las fiestas patronales. Al pasar por allí, uno se imagina que podría encontrarse en la plaza principal de cualquier pueblo de provincias de Castilla en donde ayuntamiento e iglesia se disputan el protagonismo en el epicentro social de la vida local.

En cuanto a la plaza de toros, pequeñita y de piedra, resulta muy coqueta. Hay mucho ambiente, casi lleno. En el patio de cuadrillas, el empresario, Ángel Gallego hijo, a través de una pequeña broma, me hace notar que conoce de la existencia de este blog, entre ruborizado, sorprendido y orgulloso, me quedo con las ganas de preguntarle que cómo se había enterado…por allí pulula también Luis Vega, gran fotógrafo abulense, con sus eternas sandalias, siempre pegado a su cámara. Suenan los clarines y comienza la corrida. A Cayetano se lo ve bien, motivado, dándole importancia a cada movimiento, a cada pase...pero su cabeza seguramente que ya esté soñando trincherazos en Málaga…

Gijón segundo día

El segundo día en Gijón, la corrida comenzó con amenaza de lluvia y una ligera niebla. Cayetano se encontró muy a gusto con su segundo toro y la espada le privó de cortar las orejas. El Cordobés, en su primero, tropezó con el capote y resultó cogido. Le hicieron un torniquete y siguió toreando. Tras acabar la faena, pasó a la enfermería, lo operaron, le pusieron un drenaje y, en contra de los consejos médicos, salió a matar a su segundo toro. Luego tuvo que pasar nuevamente por la enfermería para que lo volvieran a intervenir.

Tras la corrida, cenamos en el hotel y partimos camino de El Espinar.

sábado, 15 de agosto de 2009

Nuevamente en marcha

Me hubiera gustado escribir algo estos últimos días pero la verdad es que anduve cortito de tiempo. Por empezar donde lo dejé, contaros que los dos días de campo fueron muy provechosos. El martes estuvimos tentando en lo de Carmen Segovia, en Moralzarzal (Madrid), y el miércoles fuimos a lo de José Vázquez, en Guadalix de La Sierra (Madrid), a matar un novillo y un toro. Todavía convaleciente de su enfermedad, se encontraba un poco falto de fuerzas pero, en general, estuvo a gusto delante de los animales.

Así es que el 12, en lo de José Vázquez, se tomó la decisión de reaparecer el viernes 14 en Gijón. A partir de ese momento se pone toda la maquinaria en marcha: Avisar a la cuadrilla, al empresario de la plaza, reconfirmar hoteles, fijar hora de salida...

Y aquí estamos, en Asturias, cambiando por un par de días el intenso calor de Madrid por el fresco verano del norte (hay incluso amenaza de lluvias).

Mucho ambiente ayer en la plaza (estaba prácticamente llena) y hoy las expectativas son similares. Lo importante es que el torero se encontró bien toreando, acusando muy poco el parón.

Ayer, después de la corrida, nos fuimos todo el "equipo" a cenar juntos a "La Tortuga", en Tazones, pintoresco pueblecito marinero cercano a Gijón. Buen pescado y mejor marisco y, por supuesto, sidra muy bien escanciada. Teníamos intención de ir luego a ver los fuegos artificiales a la playa de San Lorenzo antes de regresar al hotel, pero se nos hacía un poco tarde y hoy había que “currar” nuevamente. Queda pendiente para otro año...

Quería despedirme contando una anécdota: Me llamó esta mañana desde Málaga nuestra buena amiga Fina (algunos ya la conocéis. Otro día hablaré de ella porque el "personaje" bien merece unas líneas) para comentarme que allí se rumoreaba anoche que a Cayetano le habían tenido que atender en la enfermería de la plaza de Gijón después de su primer toro y que no torearía en Málaga el próximo lunes. Pues bien, la explicación es muy sencilla: como se encuentra bajo de defensas y, por tanto, muy susceptible a los enfriamientos, me pidió que estos días lleve una camisa adicional a la plaza para cambiarse después de su primer toro y así no esperar sudado hasta su segundo. Y entendimos que no quedaba muy decoroso hacer la "operación" en medio del callejón. ¿Aclarado el tema?

martes, 11 de agosto de 2009

Varados en Sevilla

Es casi un axioma en el mundo del toro, que los toreros, en Agosto, donde deben estar es en las plazas. Yo añadiría que no lo es menos que, a nosotros, por unas razones o por otras, siempre, por estas fechas, nos toca parar unos días (¡os quiero ver a todos los supersticiosos tocando madera ahora mismo para que esto no vuelva a ocurrir!). Otros años fueron cogidas (gajes del oficio), este año una enfermedad.

La cuestión es que, nuestro torero, comenzó a sentirse mal el domingo por la noche y el lunes lo ingresaron en la clínica Sagrado Corazón de Sevilla. El martes por la mañana, Curro Vázquez (el apoderado) y yo nos cogimos un Ave desde Madrid. Se ha hablado de neumonía, de un fuerte enfriamiento…el caso es que, entre mucha fiebre, vómitos, tos, antibióticos y pruebas, estuvo ingresado hasta el viernes pasado.

Curro y yo montamos el cuartel general en un hotelito cercano a la clínica y de ahí nos dábamos 2 ó 3 paseos diarios hasta el Sagrado Corazón para ver como iba evolucionando el torero. Ya os podéis imaginar Sevilla en Agosto: calor abrasador y ni un alma en las calles salvo algún “gorrilla” aburrido en la puerta del Hospital “Vírgen del Rocío” (pasábamos por la entrada cada vez que íbamos camino de la clínica). Hay un tramo de la calle Manuel Siurot que, os puedo asegurar, lo podría recorrer con los ojos cerrados de memoria. No exagero. Si queréis un día hacemos la prueba ;-))

La crónica de un día cualquiera de la semana pasada en Sevilla podría ser la siguiente: desayunar en el hotel por las mañanas, paseíto por Manuel Siurot hasta la clínica a ver cómo evolucionaba el enfermo, al mediodía a comer algo y a descansar al hotel (¿qué se puede hacer en Sevilla a esas horas en Agosto?). A media tarde vuelta a la clínica de visita, luego a cenar y al hotel nuevamente a dormir hasta la mañana siguiente. Eso sí, durante unos días debo haber sido la persona más informada de España: por las mañanas arrasaba con todos los periódicos que había en el lobby y a la hora de la siesta, tumbado en la cama con el aire acondicionado a tope, me los devoraba. Lo mismo da que fueran locales que de ámbito nacional o deportivos. Sólo una excepción, los económicos, que no puedo con ellos. Lo que hace el aburrimiento…

Allí estuvo pendiente de nosotros mientras pudo, nuestro buen amigo Poli Gallardo. Con él compartimos Curro y yo, aparte de horas de hospital, alguna que otra tertulia pos-cena de lo más interesantes.

Por quedarme con algo positivo, destacaría dos cosas: Las comidas en el “Mara” (“caedero” habitual nuestro cuando estamos por Sevilla. A pocos metros del hotel y cerquita del campo del Betis, para situaros. Muy buen pescado y marisco) y los paseos de vuelta de la clínica al hotel por las noches oliendo a jazmín y azahar…


El caso es que ya le dieron el alta para que siguiera la recuperación en casa y el domingo nos subimos a Madrid. Todavía se encuentra muy débil (es normal después de tantos días con fiebre muy alta y de haber estado atiborrado de antibióticos), pero ya sabéis que los toreros “están hechos de otra pasta” y quiere reaparecer cuanto antes. Esta tarde va a tentar unas vacas, mañana quiere ponerse delante de un toro y, si todo va bien, el viernes reaparecía en Gijón.

En el camino se han quedado Palma de Mallorca, El Puerto de Santa María y San Sebastián. ¡Que todos los problemas sean éstos! Ya os iré contando.

En fin, esta fue la crónica de unos días de Agosto que pasamos “varados en Sevilla”…

sábado, 8 de agosto de 2009

Remy J. López

Es tal el mimetismo de Remy con su obra que, cuando te encuentras delante de él por primera vez, tienes la sensación de estar ante una figura emergida de uno de sus lienzos. Siempre de negro, de trazos sencillos y aspecto frágil, al verlo, uno piensa que el desarrollo de un estilo propio debió ir parejo al modelado de un personaje a la medida.

Conocí a Remy hace ya algún tiempo, en Cuenca, a donde él había llegado varios años atrás procedente de La Roda (Albacete) en busca de su propio destino. Esa noche, entre copa y copa, conversamos de pintura, de toros, de proyectos…y ya bien entrada la madrugada, me llevó a su casa-estudio. Todo era un poco surrealista, empezando por el acceso a la casa, a través de un bar de copas ("suelo trabajar de noche, así que no me importa el ruido").
Había que atravesar el local entero y, al fondo del mismo, unas escaleras servían de entrada a la casa-estudio que ocupaba las 3 ó 4 plantas que tenía el edificio. A medida que avanzábamos ascendiendo por ese “desorden ordenado” que era su hábitat, me iba mostrando cuadros acabados, cuadros por terminar, esculturas hechas con materiales reciclados, el tomo del Cossío (la biblia del toreo) en que él ha quedado inmortalizado, me habló de su "obsesión" por las maletas…y confundida con todo ese despliegue de arte, su cama, como una obra de reciclaje más.

Luego nos hemos vuelto a ver en varias ocasiones: Cuenca nuevamente, Madrid… y la penúltima vez en Granada, hace unos meses, en donde se había instalado un año atrás continuando con la búsqueda de su propio destino. Caminamos desde su casa en la Gran Vía hasta Puerta Real y, tomando un café en el antiguo Suizo*, me volvió a hablar de toros, de pintura y de su idea recurrente de cambiar nuevamente de aires (“aquí he tocado techo, no puedo crecer más”).

Días atrás, coincidiendo con que toreábamos cerca de Granada, nos volvimos a encontrar. Estuvimos tomando una copa en el Eshavira (¡cuánto tiempo sin entrar aquí!), en la zona de calle Elvira. Su idea de cambiar de aires se había afianzado (“cuando llegue el otoño, porque todavía tengo compromisos que cumplir aquí”). Estaba feliz, contento, ilusionado…

La temática de sus cuadros gira en torno a dos pilares fundamentales, la tauromaquia y el flamenco, pero tiene otras líneas entre las cuales hay una por la que siento especial debilidad: el Jazz. Pues bien, esos nuevos proyectos quizá le lleven más cerca de Bourbon Street que de la calle Alcalá.

Desde esta orilla, estaremos pendientes. ¡Suerte maestro!


*El Suizo era un clásico café de fines del S. XIX y principios del S. XX. Lugar de reunión de Lorca y toda la intelectualidad granadina de su época, yo, que cuando lo conocí, ya en su etapa de decadencia, todavía conservaba el glamour y la solera de otros tiempos, me niego a llamarlo Café Häagen Dazs. ¿me entendeis, no?



jueves, 6 de agosto de 2009

El "Ramírez"

Bajando la calle del doctor Oloritz dirección a la estación de trenes, a pocos metros de la maestranza granadina, en la acera de enfrente, nos encontramos con el “Ramírez”. Lugar de cita pre y pos corrida, los días de festejo, durante el Corpus, nos podemos sentir unos privilegiados si conseguimos mesa libre o un hueco en la barra.

Una escultura en bronce de un toro a tamaño natural y un capote de brega nos reciben en la entrada advirtiendo a los foráneos despistados qué les espera en su interior: es absolutamente imposible descubrir un espacio en sus paredes que no esté cubierto por un cuadro, una foto o un cartel de temática taurina o flamenca.

Hoy no es día de Corpus, ni mucho menos de corrida en Granada y, por tanto, sus alrededores no bullen de gente. Es una calurosa noche de fines de Julio en que, aprovechando que hemos toreado en la vecina Atarfe, nos parece una “descortesía” no pasar a saludar.

En la puerta nos da la bienvenida Ramírez, hombre bonachón y voluminoso que, como siempre, nos tiene preparada una mesa. Hoy la diferencia no es tanta, pero los días de corrida, llama la atención el contraste entre la tranquilidad que se respira en el salón del subsuelo que nos reserva a las cuadrillas con el ambiente festivo y bullicioso del resto del local.

Cenamos relajadamente (¡qué buena la carne!) mientras comentamos algunas de las fotos que nos rodean (preponderantemente del Fandi) y al “cochecuadrilla” de regreso a casa.

sábado, 1 de agosto de 2009

Atarfe

El “Coliseo de Atarfe” pasa por ser la primera plaza de toros cubierta de Andalucía. Edificio moderno y bonito por fuera, su interior, aparte de la singularidad de la cubierta, tiene las características de cualquier plaza de nueva construcción: callejones espaciosos con suelo de cemento, tendidos cómodos con suficiente espacio entre fila y fila…

Esa tarde tenía la particularidad de que Cayetano toreaba por primera vez con Ortega Cano, veterano torero que se ha retirado y vuelto a los ruedos una, dos…uff…bueno, en varias ocasiones y que, en su momento, llegó a compartir cartel con su padre.

Por la mañana, a la hora del sorteo en la plaza, Pedro Chicote, torero granadino hoy reciclado en empresario taurino y comentarista televisivo* y felizmente casado con la cantaora albaycinera Marina Heredia, nos facilita tanto a Mozos de espadas como a banderilleros y apoderados mucho nuestro trabajo (no sabéis lo que esto se agradece).

La oferta hotelera es bastante escasa en Atarfe. Esto unido a que la capital granadina está tan solo a 10 minutos, hace que los tres toreros del cartel “se vistan” allí.

La Granada de fines de Julio luce desértica a las seis y media de la tarde cuando nos montamos en la furgoneta camino de la plaza. Avanzamos por la Gran Vía y, al detenernos en un semáforo a la altura de los Jardines del Triunfo, un panel elctrónico nos informa de lo que ya nos temíamos: ¡44 º C! “Debe estar todo el mundo en la playa en Almuñécar”, comenta alguien. Como muestra, un botón: a la plaza siempre llevamos una nevera con 6 botellas de plástico de 1,5 litros. Esa tarde nos quedamos cortos. Para colmo, cuando llegamos a Atarfe, no habían abierto todavía la cubierta para que entrara un poco de aire y aquello parecía una sauna.

Luego, el paseíllo. Y lo demás, en otras páginas…

*Debido a lo devaluado que se encuentra hoy en día el término “comentarista televisivo”, creo necesario aclarar en defensa de Pedro Chicote y para que nadie piense que lo que pretendía yo era insultarlo, que él es comentarista…taurino. Queda dicho. ;-)